Luz quería hacerse una casa partida en dos. Lola y José, sus hijos ya mayores debían tener su propio espacio y compartir las zonas comunes. De modo que el asunto quedó muy claro desde un primer momento: haremos dos volúmenes alrededor del patio. Y dado que el solar era estrecho y largo, cada uno de los volúmenes podría tener un jardín de acceso. Como es habitual, no contábamos con un gran presupuesto, así que pensamos en las prioridades que nos guiarían.

- La primera, protegernos del húmedo entorno de la vega lagunera y elevar la vivienda. El primer forjado, a 90 cms. del suelo permite dejar cámara y ventilarla sin apuros. Todos los muros exteriores son dobles, con tabique de 9 cms. exterior, cámara intermedia de 6 cms. con aislante térmico y muro de 20 cms. al interior. La cubierta es invertida con placas aislantes tipo Roofmate. La casa está cerrada al norte y se abre con amplios vidrios a levante y poniente.

- Los volúmenes debían ser compactos, sin recovecos que aumentasen el perímetro más de lo necesario.

- Los materiales debían ser resistentes sin ser caros: el pavimento es continuo de hormigón pulido y de madera flotante en la planta alta; la carpintería de aluminio anodizado resuelve también vierteaguas y albardilla de chapa plegada, luminarias exteriores y chapas de ventilación de la cámara; las puertas son continuas de piso a techo de chapa marina barnizada; los hormigones, sin ser vistos, así se dejaron muchas veces, y así combinan con los yesos y los enfoscados pintados de colores, un reflejo sencillo de las primaveras del lugar. Las losetas del jardín son de hormigón lavado in situ, el resto grava y tierra vegetal.

- La zona pública es un amplio salón con la cocina integrada. Desde aquí se pasa a la “casa” de Lola y José a través de un pasillo con troneras de colores, un espacio de paso y luces diversas según la hora, un puente entre las dos. Las partes altas de cada volumen son, respectivamente, el espacio privado de Luz, con baño y terraza al Teide y al ocaso, y un apartamento con entrada trasera directa que contribuirá a pagar la hipoteca.

- La medianera norte mira a un terreno agrícola. Un terreno que a veces es marrón, a veces verde. Nos adecuamos a un muro antiguo de piedra tosca, al que se encarama nuestro muro liso de vivo color naranja y del que parten las dos cajas, de revoco a la tirolesa: rugosas sobre fondo liso, justo al contrario que lo habitual, justo lo lógico, pensamos.

- Las escaleras exteriores son de hormigón: la principal, un bloque macizo esculpido que sirve de banco, macetero de bienvenida; la trasera volada, como de un estanque.

- La iluminación se integra mediante hornacinas en losas de hormigón y falsos techos de escayola. En ellas se alojan tubos fluorescentes que rebotan en los espejos de los baños, que son generosos y dispuestos a faz de los alicatados.

CASALUZ

Camino de La Cruz
La Laguna
Tenerife

2002

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