El solar, de fuerte pendiente, se dotará en el futuro de iglesia y plaza de acogida. El encargo constaba de construir el Salón Parroquial como zócalo del futuro Templo. De manera que se construye el edificio teniendo en cuenta varios aspectos que definen la propuesta:

- La propia naturaleza de una edificación destinada al culto, planteó la necesidad de conseguir espacios propicios para el recogimiento y la meditación. Por esto, el Salón Parroquial se vuelca hacia los jardines interiores, aislándose del exterior mediante muros de hormigón ciclópeo y hormigón armado. Los cerramientos, a modo de celosías y perforaciones, se entienden como tamices de luz, que terminan de dotar al espacio interior del ambiente deseado. – Entendimos el Salón Parroquial como una coraza que encierra un espacio amplio en su interior. Y así, el exterior es duro y resistente mientras el interior es luminoso (la presencia de la luz cenital), aromático (el jardín de naranjos que da la bienvenida), misterioso (la escalera que se esconde tras los muros blancos) o pragmático (los usos claramente dispuestos). – Entendimos el Salón Parroquial como un paseo ritual donde la sorpresa pueda surgir en cada giro. Por lo tanto, se accede por un patio ajardinado, y tras él, ingresamos a una galería en claroscuro. O seguimos de frente hacia los planos del fondo iluminados cenitalmente. Detrás, otro patio que se tupirá de enredaderas con el tiempo, ofrece un fondo de verdura a la sala múltiple.

- Entendimos el Salón Parroquial como una superficie flexible con capacidad de adaptación a los diferentes usos. Es el gran espacio el protagonista definitivo. Un bloque fijo a la entrada (forrado de madera) contiene oficina del párroco, aseos y servicio. El resto, distribuido mediante tabiquería ligera podrá mutar a voluntad.

- Entendimos el Salón Parroquial a partir de materiales que respirasen, que sintieran el paso del tiempo. El hormigón se teñirá de inviernos, los naranjos aportarán el color, las troneras harán de vitrales hacia la calle y la madera contribuirá con su calidez.


The plot, steep, will be provided in the future of the host church and square. The commission consisted of building the Parish Hall as future Temple socket. So the building is constructed taking into account several aspects that define the proposal:

-The nature of a building intended for worship, raised the need to get spaces for contemplation and meditation. For this, the Parish Hall turns to the interior gardens, isolated from the outside by cyclopean concrete walls and reinforced concrete. The fences, trellises and way of drilling, are considered as light screens, ending interior endow the desired environment.

-We understood the Parish Hall like an armor that holds a wide space inside. And so, the exterior is hard and resistant while the interior is bright (the presence of daylight), aromatic (the welcoming garden with its orange trees), mysterious (the ladder hidden behind the white walls) or pragmatic (uses clearly laid).

-We understood the Parish Hall like a ritual path where surprises may arise at every turn. Therefore, the access is through the courtyard garden, and behind it, we entered a gallery chiaroscuro. Or we continue straight toward background levels illuminated zenith. Behind, another yard that will eventually be covered with vines, provides a background of vegetables to the multiple room.

-We understood the Parish Hall as a flexible surface adaptable to    different uses. Is the ultimate protagonist, the large space. A fixed block entry (lined timber) contains pastor’s office, toilets and service. The rest, distributed by wall construction may mutate at will.

- We understood the Parish Hall from materials that breathe, to feel the passage of time. The concrete will dye with the winters, the orange trees will provide color, the pockets will make windows into the street and wood contribute its warmth.

SALON PARROQUIAL

Urbanización Los Alisios
Santa María del Mar
S/C de Tenerife

2005

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