La presente propuesta trata de responder a los requerimientos expresados por el RCNT en las bases del concurso con una estrategia clara. Es una intervención potente que, debido a su volumen, ha ser al mismo tiempo discreta y contundente, sobria y elegante, económica, duradera y tan moderna como atemporal. Y así, a partir del aprovechamiento de la volumetría permitida en el Plan Especial del Puerto -y teniendo en cuenta criterios funcionales y constructivos, hemos buscado elaborar una propuesta anclada en la tradición, adaptada Santa Cruz y que guarde relación con su clima y conecte con el paisaje insular. Proponemos un elemento matriz (económico, sobrio, sin mantenimiento) que confiera carácter tanto a la fachada como al espacio interior, filtrando la luz solar y dotando a los espacios de circulación de una sugerente atmósfera. Así, la fachada sur -hacia las piscinas-, se formaliza mediante una celosía de bloques cerámicos esmaltados que tamiza al tiempo que refleja los rayos del sol. El pabellón, por su parte, se ilumina mediante sendas franjas simétricas de policarbonato celular. Ambos materiales, junto a los revocos blancos de picón, aluden a muros palomeros, a invernaderos y arquitectura popular: una arquitectura sin aspavientos que conecte sin esfuerzo con el panorama de las montañas de Anaga, el mar y la arquitectura preexistente. Durante la noche, se convierte en una lámpara neutra que diluye la iluminación interior.

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