El propietario llevaba tanto tiempo buscando un ático para vivir que, al encontrar este inmueble, con espléndidas vistas y una amable orientación solar, no lo dudó un segundo. Y así, la vivienda primitiva, un sombrío piso de distribución estándar con 4 dormitorios, habría de convertirse en una lugar luminoso y abierto con la única premisa de favorecer la continuidad interior-exterior, aprovechando su amplia terraza (el clima de Santa Cruz permite disfrutar de los espacios exteriores durante casi todo el año) y dotando al espacio resultante de toda la amplitud posible.

A partir de aquí, planteamos el programa requerido mediante un esquema de usos muy sencillo, entendiendo la terraza como regulador y cualificando de este modo su única fachada. Por tanto, establecimos en la orientación principal –noreste- la banda húmeda (que habitualmente se relega al interior de los edificios) como fachada, eje organizador y filtro: un regulador solar y acústico que invierte la organización tradicional ofreciendo una experiencia diferente y más logica: protege los espacios de descanso y cualifica las áreas de esparcimiento.

Respecto a la elección de acabados, el pavimento interior de madera de roble, el mobiliario y la carpintería de tableros lacados diseñados al efecto o la madera de pino termotratada para la terraza, responden a idénticos criterios. Y así, la fachada, unificada mediante un único plano de vidrio y chapa de acero lacada, responde al afán de continuidad espacial con los mismos conceptos: limpieza conceptual y economía de materiales.

Fotografías. José Ramón Oller

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