Esta anciana que mira mis ojos con sus ojos tristes me agarra firmemente con su mano sarmentosa. Es el día de la madre, el segundo domingo de mayo en Cuba, y esta fecha le subraya los recuerdos. Tuve un único hijo, dice, y se me murió. Para mí no es un día feliz. Me da la mano, que yo acaricio mientras la escucho, una mano de piel translúcida, manchada por la edad, que se aferra a la mía transmitiéndome todo el afecto y la gratitud, tan solo por haberme parado a saludarla.

Con Jorge, peluquero-estilista, charlo un buen rato en el vestíbulo del Hotel Sevilla. Me presenta a su prometida, Liliana, y cuenta, enamorado, la mirada brillante, como la fatal muerte de su mamá, tres meses atrás, también le ha traído un regalo: lo ha unido a ella, su vecina de toda la vida, con quien va a casarse en breve. Mientras revive, deslumbrado y dichoso, la historia reciente de su vida, saca un modesto peine del bolsillo y repasa con ternura el peinado de su novia. Le arregla el flequillo primoroso sin dejar de hablarme, como en un acto reflejo, antes de volver a guardarlo en su pulcra guayabera.

Lázaro es un mulato de trenzas rastafaris y sonrisa perpetua. Tiene 45 años y su vida y su arte se alimentan de la ilusión de los niños. También tiene un museo que ya no le cabe en casa, así que llena la calle de artefactos que dispone frente a su puerta en el barrio de Centro Habana, Soledad 159. Allí organiza talleres y actividades para los niños, delante de su destartalada vivienda o en el cercano Parque Maceo. Todo lo construye con papel de periódico reciclado, hilos de colores, materiales diversos que encuentra en la basura: Proyecto Pioneril Granma, dice que se llama su propuesta artística. Al fin, en un interior abarrotado de cachivaches, me muestra fotografías, recortes de prensa, juguetes inventados, esculturas de pasta de papel, colajes. Y en medio del pasillo abarrotado, no imagino cómo pudo llegar hasta aquí, surge un carrito de supermercado que le sirve para el acarreo callejero. La placa frontal muestra un logotipo característico y unas letras donde puedo leer: Loro Parque, Puerto de la Cruz, Tenerife.

Javier Pérez-Alcalde Publicado en Canarias Gráfica/Diario de Avisos el 1 de diciembre de 2013